En una tierra lejana, existió un templo de cuento de hadas llamado Ellesyia, nacido en el corazón de la Dinastía XVIII a orillas del Nilo, en un lugar conocido como Qasr Ibrim. Construido por el faraón Tutmosis III en honor a las deidades Amón, Horus y Satet, Ellesyia fue transformado durante el reinado de Akhenatón, con sus muros marcados por el paso del tiempo. Más tarde, Rameses II lo restauró, y el templo alcanzó su paz y perfección definitivas. Con el transcurso de los años, se convirtió en un santuario para los fieles cristianos.
Sin embargo, ante el cambio una vez más, el templo se vio en la trayectoria de la Presa de Asuán y, en 1967, fue cuidadosamente desmontado y trasladado al Museo Egizio en Turín, Italia. Otros cuatro templos - el Templo de Kalabsha, el Templo de Taffeh, el Templo de Dendur y el Templo de Debod - también hallaron una nueva vida en Italia. Hoy en día, Ellesyia se erige como un testimonio de las maravillas del tiempo, una estatua de cuento de hadas que vive sus días en el exótico sueño italiano.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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