Un trío traicionero: el pasado misterioso del Castillo de la Atalaya

Un trío traicionero: el pasado misterioso del Castillo de la Atalaya

El curioso Castillo de la Atalaya, situado en lo alto del monte, ofrece inquietantes relatos sobre su oscura historia como fosa común, prisión y campo de batalla. Sumérgete en los escalofriantes anales de este castillo español.

El Castillo de la Atalaya, también conocido como Fuerte de la Atalaya, fue construido por el Concejo inicialmente como un puesto de vigilancia para proteger Granada durante la Baja Edad Media contra ataques piratas. En 1706, se añadieron dos fuertes más durante la Guerra de Sucesión Española, aunque estos no fueron de gran importancia. En su lugar, sirvieron como medida defensiva para proteger Cartagena. El diseño del Castillo de la Atalaya definitivo fue proyectado por el ingeniero Pedro Martín-Paredes Cermeño en 1766 y completado en 1777, siguiendo las órdenes del conde de Aranda.

A lo largo de los años, esta fortaleza fue testigo de intensas batallas durante el asedio centralista de Cartagena durante la Rebelión Cantonal, lo que le valió el lúgubre apodo de "castillo de la Muerte". Aunque es conocido por este escalofriante sobrenombre, también se recuerda por haber sido entregado al enemigo durante la Rebelión Cantonal y, más tarde, por ser utilizado por el bando republicano durante la Guerra Civil Española para interrogar a presuntos antifederalistas.

El castillo albergó parte del campo de concentración que funcionó en Cartagena desde abril hasta noviembre de 1939. Con el paso del tiempo, la gestión del castillo pasó del Ministerio del Ejército al Ministerio de Hacienda en la década de 1960, y luego al Ayuntamiento de Cartagena en mayo de 2016. Hoy en día, el Castillo de la Atalaya permanece abandonado y descuidado, un símbolo de decadencia y misterio en el monte de la Atalaya, la cumbre más alta de la Sierra de Pelayo, una de las Sierras Litorales de Cartagena y las Sierras Litorales del Mar Menor.

Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons

Escrito por Nicolo Ciampini

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