Un aroma a misterio: la historia oculta del Museo de Arte de San Luis

Un aroma a misterio: la historia oculta del Museo de Arte de San Luis

Desde obras defraudadas hasta compras clandestinas, no faltan las anécdotas curiosas que se esconden en el histórico pasado del Museo de Arte de San Luis.

Enclavado en el abrazo verdoso de Forest Park, en St. Louis, Missouri, se encuentra el Museo de Arte de San Luis, un auténtico tesoro de arte que va mucho más allá de simples adornos. Con la impresionante cifra de 34.000 piezas bajo su techo, ofrece un festín visual de creaciones artísticas que abarcan eones. Pero es el drama de marido y mujer de su historia lo que tiene a la gente fascinada, con relatos de adquisiciones cuestionables e intrigas entre bastidores. El museo puede rastrear su linaje hasta el año 1879, cuando floreció por primera vez como parte de la Universidad de Washington, fruto de las ambiciones opulentas de Wayman Crow, un magnate de los negocios y político local.

El museo inicial, erigido en nombre de su hijo menor, se mantiene como un testimonio vivo de la imaginación y la astucia de Wayman Crow Jr. El director del museo, Halsey Ives, supervisó tanto la enseñanza del arte como la floreciente colección de obras. Un punto de inflexión importante para el museo llegó cuando se trasladó al edificio Palace of Fine Arts de Cass Gilbert para la Exposición de la Compra de Luisiana en 1904. Este traslado amplió considerablemente la colección del museo y elevó su perfil en el mundo del arte.

Lamentablemente, no todo fueron sonrisas, ya que estallaron disputas legales por la independencia de sus raíces universitarias. Otra adquisición curiosa involucra la obra 'Cristo y la mujer sorprendida en el acto de adulterio' de Max Beckmann. La pintura, aunque es una obra maestra, tiene un pasado escandaloso. En su día formó parte de una colección más grande que fue saqueada por los nazis, tachándola de 'arte degenerado'. La pintura acabó llegando al museo a través de una serie de transacciones, por decir las cortés, poco transparentes, gracias al marchante de arte Curt Valentin.

Otra pieza cautivadora es 'Bañistas con una tortuga' de Henri Matisse, que se unió a la colección del museo en la subasta de la Galerie Fischer celebrada en el Grand Hôtel National, en Lucerna, Suiza, el 30 de junio de 1939, apenas unos años después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Esta adquisición también causó un gran revuelo.

Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons

Escrito por Friendly Jane

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