Una piedra curiosa, de 1,8 metros de ancho, 1,5 metros de alto y 0,22 metros de espesor, se alza de forma inquietante junto a la iglesia en Aizier, Francia. Esta piedra, que antaño fue una pared divisoria en el corredor de una antigua tumba megalítica, mantiene una presencia desconcertante. Aunque la tumba ha desaparecido por completo, tras ser demolida en el siglo XIX sin dejar rastro, esta piedra permanece con un hueco cónico y de forma ovalada en su centro. El orificio, de 0,53 metros de diámetro exterior y 0,47 metros interior, parece haber sido tallado meticulosamente por manos humanas y data de la Edad del Neolítico. En 1999, la enigmática piedra fue inscrita como monumento histórico.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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