La capilla del siglo XIV tras el Santuario de San Salvador

La capilla del siglo XIV tras el Santuario de San Salvador

Una historia inusual sobre una capilla de 1348 que se convirtió en un santuario monumental con mecenas reales y misteriosos ermitaños.

El Santuari de Sant Salvador, un santuario monumental en Mallorca, España, posee una historia sorprendente e interesante. Originalmente una pequeña capilla construida en 1348 para protegerse contra la peste, creció con el tiempo gracias al apoyo de la realeza española y fue hogar de ermitaños durante el siglo XIX. Hoy en día, el lugar es una mezcla de historia, arte y fe que atrae a visitantes de todo el mundo. Esta es su historia, desde sus orígenes en el siglo XIV hasta su estado actual.

**Orígenes**

Los primeros registros del Santuari de Sant Salvador datan de 1348. El rey Pere III el Cerimoniós concedió el privilegio de construir una capilla para protegerse de la peste en el municipio de Felanitx. La capilla primitiva contaba con un retablo de piedra del siglo XV que representaba la Pasión de Cristo.

**Mecenas Reales**

En 1595 se produjeron nuevas intervenciones en el santuario, relacionadas con la escuela de gramática fundada a mediados del siglo XVI. La apariencia actual del santuario, incluida la posada, data de la remodelación de principios del siglo XVIII, entre 1707 y 1716. Esta renovación fue financiada en parte por la monarquía española, que apoyó la expansión del lugar.

**Los Ermitaños**

Entre 1824 y 1851, ermitaños de la Congregación de Sant Pau i Sant Antoni residieron allí. Permanecieron hasta 1992.

**Hoy en día**

Los visitantes pueden visitar el Santuari de Sant Salvador y contemplar la imagen de la Virgen del siglo XV, mientras que la cofradía en su nombre data de 1601. El lugar también incluye un retablo dedicado a la Virgen de Sant Salvador, creado por Pere Codonyer, y un monumento dedicado a Christ Rey, también creado por Tomàs Vila, situado al pie de la montaña.

Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons

Escrito por Nicolo Ciampini

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