En otros tiempos, resguardada tras las murallas del Palacio Flávio en el monte Palatino de Roma, la Aula Regia fue el recinto de gran prestigio para las audiencias y recepciones imperiales. Sin embargo, bajo esta fachada de grandeza imperial se esconde un giro inesperado: este mismo salón se metamorfoseó en la iglesia de Santa Croce in Gerusalemme, que sirvió como depósito de reliquias. No obstante, reflexionemos sobre otra Aula Regia, esta vez en Tréveris, Alemania, construida durante el reinado de Constantino el Grande en el año 311.
La intriga se profundiza; verán, esta Aula Regia permanece hoy como testimonio del arte de la arquitectura imperial, mientras que su contraparte en Roma se debilita como una vieja reliquia, transformada en un tipo de espacio sagrado distinto. La clave para comprender esta divergencia reside en la historia de Helena, madre de Constantino, quien vivió en Roma y, según dicen los susurros, convirtió una aula más pequeña dentro del palacio Sessorium en la iglesia de Santa Croce in Gerusalemme para albergar las reliquias que había traído de Jerusalén.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
Coméntalo con el autor y con otros lectores
Aún no hay comentarios. Sé el primero en iniciar la conversación.