Hace mucho tiempo, cuando la Tierra era apenas una brasa humeante y el Sol una orbe ardiente, el río conocido como Nariokotome serpenteaba a través de la tierra desolada y yerma de la cuenca de Turkana, un reino esculpido por milenios de actividad tectónica y erosión. Cerca de esta ribera, los relatos de las victorias y tristezas de la Tierra danzaban en el aire como susurros, permanecerían en su orilla. Aquí, junto a las aguas de este río durmiente, un Homo erectus halló su paz, y la piedra de la Tierra murmuró: "Porque aquí yace el secreto para descifrar las raíces de los ancestros de la humanidad".
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Mutabor
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