El circo romano de Vienne, situado en la ciudad de Vienne (Isère), Francia, alberga la Pirámide de Vienne, un vestigio único en su clase que se mantiene en pie hoy en día. Construida hacia finales del siglo II, fue conocida inicialmente a través de excavaciones que datan del siglo XIX. Clasificada como monumento histórico en 1852, se erige como testimonio del ingenio y la diversidad cultural de los antiguos romanos. La pirámide, construida originalmente sobre un tetrapilon, se conserva actualmente in situ en medio de la spina, el muro central del circo.
Su altura total, incluyendo la base y el obelisco, es de aproximadamente 23 metros. El circo servía para las carreras de carros, donde los caballos, en parejas o grupos de cuatro, corrían mientras una señal indicaba el número de vueltas. Con una longitud estimada de unos 450 metros y 118 metros de ancho, fue en su momento una de las estructuras de este tipo más grandes e impresionantes del Imperio. Se cree que la spina (la más baja de todas las conocidas en el Imperio) estaba adornada con pilas y fuentes.
Es posible que se realizaran modificaciones en el siglo IV, cuando la ciudad cambió de estatus, y el circo pudo haber seguido en uso mientras los muelles y las zonas residenciales cercanas eran abandonados.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Nicolo Ciampini
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