En 1943, los agricultores de Nebraska intercambiaron sus cosechas por motores, dando origen al Bruning Army Airfield. Una curiosa mezcla de vida rural y bélica, donde 3 500 almas -militares y civiles por igual- pisaron por primera vez su suelo. Tras la guerra, la tranquilidad del aeródromo fue efímera. Hoy solo quedan un puñado de estructuras, entre ellas el Sub Depot y algunos hangares resistentes al paso del tiempo. El ganado pastorea sobre las pistas Norte-Sur y Suroeste-Noreste, que alguna vez retumbaron con el rugido de bombarderos pesados y aviones de combate. Pero los fantasmas de los 28 aviadores, y otros 23 que perecieron en la Segunda Guerra Mundial, acechan estos restos abandonados en Bruning Airfield.
Fuentes: Wikipedia, OpenStreetMap, Wikidata, Wikimedia Commons
Escrito por Leroy
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